Tras acabar la carrera y un Máster en la Universidad de Leon empecé a trabajar en una clínica de fisioterapia con personas lesionadas. Ahí empecé a darme cuenta que lo que había estudiado en la carrera no me ayudaba del todo a entender lo que el paciente necesitaba, ya que los ejercicios «básicos» y las progresiones de hipertrofia que dimos en la carrera muchas veces no podía ni ponerlas en práctica. Poco a poco empecé a modificar los ejercicios en base a lo que yo pensaba que le venía mejor al paciente y el feedback positivo que ellos me daban, sin darme cuenta que su mejoría podía darse simplemente al hecho de que pasara el tiempo o de que «hicieran algo».
En la pandemia conocí la empresa de QUALIS MOTUS con la que me di cuenta que encajaba mi visión del ejercicio. Tareas que se adaptaban a cada persona y no ejercicios pre-programados que se debían realizar para cualquier lesión y punto.
Poco a poco me di cuenta que lo que había estudiado en la Universidad no encajaba con lo que necesitaban los pacientes y que iba a tener que formarme y mucho por mi cuenta. Sin embargo, me llamaba mucho la atención que los principios sobre los que se construían las tareas que utilizaba me sonaban de haberlas estudiado, sin embargo no había visto ninguna aplicación práctica (me sonaba eso de co-contracciones o inhibición autógena, pero soy de los que para aprender algo necesitan ver la utilidad práctica).
A partir de ahí comencé a realizar cursos y formaciones con los que fui ampliando mis conocimientos: QUALIS, IKN, MOVEMENT MATTERS (no las voy a escribir todas, si alguien quiere opinión de alguna en concreto que me escriba por privado), pero lo que más me ha hecho crecer como profesional ha sido la facilidad de poner en práctica todo lo aprendido en estas formaciones y decantarme por aquellas herramientas que mejor me funcionan o que se adaptan al contexto de mis pacientes.
En el año 2025, junto a mi compañero de trabajo Esteban (@Osteofisio en Instagram), llevamos a cabo una formación para entrenadores y fisioterapeutas, que tuvo una gran acogida y un feedback bastante mejora del que esperábamos. La titulamos «La formación que nos hubiese gustado recibir» porque nuestro principal objetivo era enseñar las bases de lo que nosotros hacemos en el día a día en nuestro trabajo, sin engañar a nadie, luego si el asistente considera que lo que hacemos es una mierda está en su derecho de ni siquiera practicarlo (sin embargo, ya os digo que el feedback fue totalmente positivo), pero yo estaba cansado de ir a formaciones en las que me dijeran lo que había que hacer, pero no me contasen lo que realmente hacen (que es lo realmente caro).
Como entrenador, me defino como la imagen que veis aquí abajo, una persona que ha pasado por el sufrimiento de no poder realizar lo que más le gusta (en mi caso, jugar al fútbol) y que le jode que cualquier otra persona no pueda hacerlo, ya que eso puede hacer que un día de mierda sea menos malo. Por eso creo que tengo tanta empatía con mis pacientes, algo que es positivo pero que me ha traído más de un comedero de cabeza.
Como formador, no os voy a mentir, hay varios mejores que yo en este país (os los puedo recomendar también en función de lo que busquéis), pero no os voy a mentir en ningún momento acerca de algo que no sepa y creo que destaco, no tanto por mis conocimientos (que creo que son bastantes porque he intentado formarme con los mejores de este país) sino, por ponerlos en práctica cada día en la clínica y perfeccionar mi SISTEMA de trabajo uno y otra vez.
Algo que siempre digo en mis formaciones o a los alumnos que he tenido de prácticas es que el ejercicio no vale nada, lo que vale es cómo lo mandas, a quién se lo mandas o el foco que pones en él. Eso es lo que podéis aprender conmigo.





Deja un comentario